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El vídeo de un drone contra la turbina de un avión


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¿Qué pasaría si un drone chocase contra la turbina de un avión? En el siguiente vídeo, elaborado por el Laboratorio de Virginia Tech, se muestra una simulación en la que un drone de tamaño pequeño es absorbido por una turbina en pleno funcionamiento.

Las consecuencias, según ellos, pueden ser la destrucción casi total del motor, aparte de los daños derivados por la metralla generada, que pueden provocar daños en el plano, en el fuselaje, depósitos de combustible e incluso importantes daños eléctricos.

Fuente: http://www.engineering.com/DesignSoftware/DesignSoftwareArticles/ArticleID/10914/Personal-Drones-Getting-Sucked-into-Jet-Engines-Could-Be-Disastrous.aspx

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ENAIRE prepara una APP oficial para consultar los espacios aéreos en España


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Los drones se han convertido en poco tiempo en el juguete preferido de mucha gente y en la base del negocio de otra mucha, pero también empieza a ser una pesadilla para controladores y pilotos. En España, se ha disparado el número de compañías que operan este tipo de aeronaves no tripuladas, cada vez más utilizadas en actividades económicas (sector audiovisual y de ocio, infraestructuras, agricultura, logística…) En concreto, son ya 1.844 los operadores habilitados por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), es decir, se han multiplicado por 30 desde febrero de 2015.

Esta proliferación de drones ha llevado a Fomento a desarrollar una app con un mapa interactivo que recogerá las zonas del espacio aéreo nacional, así como aeródromos, donde está prohibido volar este tipo de aeronaves. “Estará listo para 2017 y el objetivo es que los usuarios de drones puedan consultar en este mapa si el lugar donde quieren hacer volar su dron está o no permitido, en función de si es espacio aéreo restringido”, explica a CincoDías Javier Fenol, responsable de Información Aeronáutica de Enaire.

La legislación española actual prohíbe el uso de estos aparatos en las inmediaciones de los aeropuertos, en un radio que varía entre los 8 y los 15 kilómetros en función básicamente del tamaño del mismo. Tampoco les permite volar sobre zonas urbanas y aglomeraciones de personas (playas, una manifestación, un concierto al aire libre, etc). Pero, como indica Fenol, muchas veces no es fácil para quien opera un dron saber si puede hacerlo o no en una determinada zona. “Actualmente ya tenemos en la web de Enaire un formulario de texto donde se puede obtener esa información, pero queremos hacerlo extremadamente fácil para el ciudadano”.

La iniciativa de Fomento, que utilizará tecnología de ESRI, uno de los principales proveedores mundiales de mapas interactivos, es bien acogida por la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), pues como indica Susana Romero, secretaria de comunicación de esta organización y controladora en el Centro de Control de Santiago, los drones están empezando a afectar a la seguridad aérea. Y no lo dice de oídas. “Hace unos meses, un avión que estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de Santiago nos notificó que se le había cruzado un dron. Finalmente no pasó nada, pero el riesgo de accidente estuvo ahí”.

No es el único caso. Ni tampoco el problema es exclusivo de España. Un Airbus 320 de Lufthansa tuvo que esquivar tres drones durante la fase de aproximación al aeropuerto de Bilbao el pasado mayo. Los aparatos volaban a unos 900 metros dentro del espacio aéreo protegido. También en febrero otro dron estuvo a punto de provocar un accidente en un vuelo Barcelona-París, durante la maniobra de aterrizaje en el aeropuerto Charles de Gaulle, y otro avión de pasajeros estuvo a punto de impactar contra un dron en julio cuando se aproximaba al aeropuerto de Heathrow.

“Afortunadamente no ocurre todos los días, pero sí hay cada vez más incidentes de este tipo, y pensamos que es por desconocimiento de la normativa, no porque la gente quiera provocar intencionadamente un accidente. Por ello, cualquier iniciativa [como la de Enaire] que ayude a aclarar dónde puede o no volar un dron es buena, pues es clave que se conozca el riesgo que existe y se tome conciencia”, dice Romero, que advierte que un problema que hay es que los drones no llevan tecnología TCAS (sistema anticolisión de los aviones respecto a otras aeronaves), y eso impide que los controladores los veamos y que los aviones puedan detectarlos con sus radares. “Solo lo ven cuando se les echa encima, y puede ser tarde”. En su opinión, los drones “deben integrarse y acabarán haciéndolo en la información aeronáutica que se facilita a los aviones sobre todo aquello que pueden encontrarse en su ruta (una zona restringida puntualmente por una maniobra militar, por ejemplo) y que deben conocer”.

Fuente:

http://cincodias.com/cincodias/2016/12/18/empresas/1482062677_721579.html

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Un Airbus A320 evita ‘in extremis’ el choque con un dron durante su aterrizaje en Francia


Varias voces y organizaciones expertas han dado la voz de alarma en los últimos tiempos sobre el peligro que pueden suponer los drones para la seguridad de los vuelos comerciales después de que se hayan registrado ya numerosos incidentes de este tipo. Uno de los últimos ha afectado a un Airbus A320 de Air France que realizaba el trayecto Barcelona-París el pasado 19 de febrero y que evitó ‘in extremis’ impactar con uno de los aparatos no tripulados durante la maniobra de aterrizaje en el aeropuerto Charles de Gaulle.

El dron no tenía autorización para volar en este punto. Un portavoz de la Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) ha confirmado el incidente, que se produjo cuando el avión de la compañía francesa -en el que viajaba más de un centenar de personas- había iniciado la maniobra de descenso a las pistas y estaba a unos 1.600 metros de altura.

Según las informaciones ofrecidas por el Organismo de Investigación de Accidentes (BEA) en un comunicado, el copiloto fue el que advirtió la presencia del dron cuando se aproximaba a la pista 26L del aeropuerto parisino a una altura de 5.500 pies y descendía a unos 1.000 pies por minuto.

Desconectó el piloto automático e hizo una maniobra para evitar la aeronave teledirigida que, según el comandante, pasó a unos cinco metros por debajo del ala izquierda del A320,

La BEA considera que se trata de un “incidente grave”.

La tripulación informó al control aéreo del encuentro con un dron, que no tiene autorización para volar ni en los aeropuertos ni en sus proximidades, ni tampoco en torno a instalaciones sensibles como centrales nucleares.

El problema es que muchos radares no son capaces de detectar objetos en vuelo de tamaño reducido y que cuando se detectan en infracción las intervenciones pueden tardar tiempo.

Pilotos preocupados

El suceso se ha conocido sólo unos días después de que el sindicato Balpa (Asociación de Pilotos Aéreos Británicos) pidiera al Gobierno que investigue qué ocurriría si un dron alcanza un avión en el aire. Su petición estuvo motivada por la denuncia de varios casos en los que estos aparatos no tripulados casi chocan con aeronaves de pasajeros.

En concreto, Balpa apuntó que entre el 11 de abril y el 4 de octubre del año pasado se denunciaron 23 casos en los que pudo producirse un impacto de este tipo.

De los 23 casos alertados, 12 recibieron la categoría “A”, entre ellos uno ocurrido el pasado 13 de septiembre con un avión Embraer 170 cuando se aproximaba al aeropuerto de la City de Londres y volaba sobre el Parlamento británico.

La Autoridad de Aviación Civil (CAA) prohíbe el uso de aparatos no tripulados a unos 50 metros de un avión.

 

 

FUENTE: http://www.elmundo.es/internacional/2016/03/04/56d93e71e2704e3d4c8b45f6.html